¿No sabes por dónde empezar? Empieza por el diagnóstico.
El primer paso cuando no tienes claro qué necesitas. Un diagnóstico digital + IA mira tu negocio por dentro: cómo son tus procesos hoy, dónde se pierde tiempo, qué se podría automatizar y qué no merece la pena tocar. No es una llamada comercial disfrazada — es un trabajo concreto con un entregable concreto.
De aquí sale un mapa claro: qué oportunidades hay, cuáles priorizar, y una hoja de ruta a seis meses. Con eso en la mano decides tú, sin compromiso de contratar nada después. Tiempo cerrado, alcance cerrado.
Cualquier empresa pequeña o mediana que intuye que "algo se podría mejorar con la tecnología" pero no sabe por dónde empezar ni a quién preguntar sin que le intenten vender. El punto de partida natural para quien después puede necesitar automatización, IA local, desarrollo o consultoría — pero quiere ver el mapa antes de elegir camino.
Un comercio con tienda física y algo de venta online sospecha que pierde tiempo en tareas repetitivas, pero no sabe cuáles ni cuánto. Contrata el diagnóstico: se revisan sus procesos, se detecta que la gestión de stock entre tienda y web se hace a mano dos veces, que los pedidos se reescriben de un sistema a otro, y que la atención a consultas frecuentes podría resolverse en parte sola. Sale un informe con tres oportunidades priorizadas y una hoja de ruta. El comercio decide empezar solo por la primera. Sin haber firmado nada más.
- Mapa de procesos actuales del negocio
- Oportunidades de automatización y mejora priorizadas
- Hoja de ruta digital a 6 meses
- Recomendación clara de por dónde empezar
- Sin compromiso de contratación posterior
¿Puedes ayudarme aunque no esté en el País Vasco?
Sí. Trabajo en remoto sin problema. La mayoría de mis reuniones son por videollamada. Lo único que pierdes es la posibilidad de la visita presencial.
¿Cómo cobras?
Para proyectos cortos (hasta 4 semanas): 50% al firmar para arrancar, 50% a la entrega. Para proyectos más largos, repartimos en tres pagos (firma, hito intermedio, entrega). Para retenciones mensuales (SEO, mantenimiento), facturación mensual por adelantado.
¿Trabajas solo o tienes equipo?
Solo. Soy yo quien hace el trabajo, no un junior que coordino desde lejos. Para proyectos que lo requieran colaboro puntualmente con personas de confianza, pero el responsable del proyecto soy yo siempre.
¿Facturas con IVA?
Sí. Facturo a través de mi sociedad limitada con IVA incluido. Si tu empresa está en régimen de IVA, lo deduces directamente.
¿Con qué tipo de empresas trabajas?
Principalmente PYMEs en Gipuzkoa — gestorías, clínicas, despachos de abogados, empresas industriales, comercios con presencia online. También trabajo en remoto con empresas fuera de la zona cuando el proyecto encaja bien.
¿Hace falta que sepa de tecnología para trabajar contigo?
No. Mi trabajo es precisamente traducir la tecnología a cosas concretas que resuelven problemas reales. Tú me cuentas qué necesitas mejorar o qué te quita tiempo, yo te digo si tengo solución y cómo sería.
¿Cuánto tarda en verse un resultado?
Depende del servicio. Un panel de datos o una automatización: tienes resultados desde la primera semana. Una web: en producción en 1-2 semanas. El SEO es el más lento — resultados visibles entre 3 y 6 meses, aunque el trabajo empieza desde el día 1.
¿Cómo es el proceso para empezar?
Me escribes contándome qué necesitas. Hablamos 30 minutos para ver si hay encaje. Si lo hay, te mando una propuesta en 48-72 horas con alcance, precio y plazos. Sin compromisos hasta que firmes.
¿Trabajas con contratos?
Sí. Todo proyecto tiene un documento de alcance firmado por ambas partes. Protege a los dos.
¿Has tenido proyectos que no fueron bien? ¿Qué aprendiste?
Sí, claro. En casi 30 años trabajando con cientos de empresas, no todo sale como esperas. Los aprendizajes más útiles vienen siempre de los proyectos en los que algo se torció: clientes con expectativas que no encajaban con la realidad técnica, plazos imposibles que aceptamos por compromiso, proyectos donde el problema real era organizativo y no tecnológico. De ahí vienen muchas de las reglas que aplico ahora: reunión inicial gratuita para detectar si hay encaje antes de presupuestar, alcance escrito y firmado, decir que no a proyectos donde el cliente no tiene claro lo que quiere o donde la tecnología no es la solución correcta.
¿Cómo gestionas la disponibilidad trabajando solo? ¿Qué pasa si te pones enfermo?
Pregunta legítima y la respondo con honestidad. Cuando trabajas con una agencia tienes equipo, pero también tienes mayor probabilidad de que tu proyecto pase por varias manos sin coordinación real. Cuando trabajas conmigo, soy yo siempre.
Para garantizar continuidad: los plazos los establezco con margen realista, no a la baja para cerrar la venta. Toda la documentación del proyecto queda en tu poder desde el día uno (código fuente, accesos, contraseñas, documentación de uso). Si en algún momento no puedo atenderte por causa mayor, tienes lo necesario para que otra persona retome el proyecto. Y para mantenimientos críticos, antes de firmar acordamos protocolo de respuesta y, si hace falta, persona de confianza de respaldo.
¿Qué tipo de proyectos no aceptas?
Soy mejor cliente cuando soy honesto antes de empezar. Estos son los proyectos en los que no encajo:
- Diseño gráfico o branding como servicio principal (mi mujer lleva un estudio de diseño y para eso te recomendaría directamente a especialistas).
- E-commerce muy grandes o con catálogos masivos.
- Marketing puro sin componente digital, estrategia de contenidos para redes sociales como servicio aislado, o gestión de Ads como única tarea.
- Proyectos con plazos imposibles donde la única forma de cumplir es hacer el trabajo a medias.
- Proyectos donde el problema real es organizativo o de equipo, no tecnológico. La tecnología puede ayudar, pero no resuelve problemas humanos por sí sola.
- Trabajos puntuales muy pequeños del tipo "necesito que me cambies un texto en la web". Para eso te sale más rentable cualquier freelance.
Si tu proyecto entra en alguna de estas categorías y aun así crees que puedo ayudarte, escríbeme igualmente. A veces el encaje es donde no se espera.