A veces no necesitas que alguien ejecute. Necesitas que alguien con criterio te diga qué hacer.
No siempre el problema es de manos. A veces es de dirección. Tienes varios frentes abiertos — la web, los procesos, la idea de meter IA en algún sitio — y lo que falta no es alguien que lo monte, sino alguien con experiencia que te diga qué hacer, qué no hacer, y en qué orden.
Eso es la consultoría: hoja de ruta digital, segunda opinión sobre proyectos en marcha, priorización tecnológica. Casi 30 años viendo qué funciona y qué se queda en humo en empresas como la tuya. Tiempo cerrado y alcance cerrado: sabes desde el principio qué recibes y cuánto dura.
Empresas medianas y pequeñas de cualquier sector que tienen decisiones digitales encima de la mesa y quieren criterio antes de invertir. Especialmente útil para quien está a punto de contratar un proyecto grande (web, ERP, automatización, IA) y quiere una opinión independiente antes de firmar, o para quien tiene varias iniciativas en marcha y no sabe cuál priorizar.
Una empresa industrial tiene tres cosas sobre la mesa: rehacer la web, automatizar la entrada de pedidos y "ver qué se puede hacer con la IA". Tres presupuestos de tres proveedores distintos, ninguno habla con el otro. En lugar de lanzarse con los tres a la vez, contratan unas horas de consultoría: se revisa la situación real, se descarta uno de los proyectos porque resuelve un problema que en realidad es organizativo, se prioriza la automatización de pedidos por encima de la web, y se traza un orden de ejecución a seis meses. El gasto en consultoría se recupera solo con el proyecto que se decidió no hacer.
- Sesiones de trabajo para entender la situación real (negocio, procesos, tecnología actual)
- Hoja de ruta digital priorizada por impacto y esfuerzo
- Segunda opinión documentada sobre proyectos o presupuestos en marcha
- Recomendaciones concretas: qué hacer, qué no hacer, en qué orden
- Tiempo y alcance cerrados desde el inicio
¿Implementas tú o solo recomiendas?
Las dos cosas, y esa es la diferencia. Hay consultores que te entregan un PowerPoint precioso y desaparecen cuando toca ejecutar. Yo puedo recomendarte qué hacer y, si quieres, hacerlo — porque vengo de casi 30 años ensuciándome las manos con webs, SEO, datos y automatización, no solo de dar consejos. Tú decides hasta dónde llego: solo el criterio, o el criterio y la ejecución.
¿Cómo se contrata, por horas o por retención?
Las dos formas, según lo que necesites. Si es un acompañamiento puntual para una decisión concreta, por horas. Si quieres tenerme disponible de forma continua, una retención mensual con un número de horas acordado. En la llamada vemos cuál encaja con tu situación — no tiene sentido que pagues una retención si lo tuyo es una consulta puntual, ni al revés.
¿En qué se diferencia de la consultoría del diagnóstico?
El diagnóstico es un trabajo puntual con un entregable cerrado: miro tu situación, detecto oportunidades y te doy una hoja de ruta. La consultoría es acompañamiento continuo: estoy disponible para ayudarte a decidir según van surgiendo las cosas — qué herramienta elegir, cómo enfocar un proyecto, si esa inversión tiene sentido. El diagnóstico es una foto; la consultoría es tenerme al lado mientras avanzas.
¿Trabajas en remoto, aunque no esté en Gipuzkoa?
Sí, sin problema. La mayoría de mis reuniones son por videollamada y trabajo con clientes de fuera de la zona como con cualquier otro. Lo único que pierdes es la visita presencial. Si estás en Gipuzkoa, esa la tienes cuando haga falta.
¿Cómo cobras?
Para proyectos cortos (hasta 4 semanas): 50% al firmar para arrancar, 50% a la entrega. Para proyectos más largos, repartimos en tres pagos (firma, hito intermedio, entrega). Para retenciones mensuales (SEO, mantenimiento), facturación mensual por adelantado.
¿Cómo es el proceso para empezar?
Me escribes contándome qué necesitas. Hablamos 30 minutos para ver si hay encaje. Si lo hay, te mando una propuesta en 48-72 horas con alcance, precio y plazos. Sin compromisos hasta que firmes.