Inmopatitas: de WordPress a una web a medida, rápida y segura, en una semana
Inmopatitas es una inmobiliaria de Málaga capital con un modelo poco común. La lleva Abel Aguilar, que además es abogado, así que vende viviendas con respaldo jurídico desde el primer paso. Y hay otra cosa: con cada venta cerrada, apadrina a un perro en una protectora malagueña. Su lema lo resume —cada casa vendida, una donación segura.
Es un negocio pequeño, con un mensaje muy claro y un presupuesto ajustado. No buscaba "una web más": buscaba una web que estuviera a la altura de ese mensaje, sin que el coste se le fuera de las manos.
La web anterior la había montado yo mismo unos meses antes, sobre WordPress y Elementor. No era una plantilla genérica —llevó bastante trabajo, porque cada página tiene mucha información y montar todo eso en Elementor no es trivial. El texto seguía siendo bueno: directo, honesto, sin postureo. El problema no era el contenido, era el techo del enfoque: WordPress y Elementor cargan lento, pesan mucho de mantener y arrastran una complejidad que, a estas alturas, ya no hace falta. Las herramientas han cambiado, y lo que antes solo se podía hacer así, hoy se hace mejor de otra manera.
Además había un problema concreto y medible: Google no estaba indexando sus páginas. Más de un mes después de publicar, solo tenía 2 páginas indexadas. Para una web cuyo trabajo principal es captar a quien quiere vender su piso, eso es grave —si no apareces en Google, no existes.
Y la web tenía dos trabajos que hacer, sin terminar de hacer bien ninguno:
- Captar a quien quiere vender su piso —el objetivo principal— a través de un formulario de valoración gratuita y WhatsApp.
- Servir de escaparate de los inmuebles que gestiona.
Lo que hacía falta estaba claro: una web que cargara rápido, que se viera profesional, que se indexara de una vez y conservara el mensaje que ya funcionaba, y —esto era clave— que Abel pudiera gestionar él mismo sin depender de nadie cada vez que quisiera cambiar algo.
Reconstruí la web entera sobre un stack desacoplado: Astro para servir una web estática que carga casi al instante, y Payload como gestor de contenido. Pero el stack es lo de menos; lo que marcó la diferencia fueron las decisiones.
Conservé el mensaje al cien por cien
El copy y el tono eran lo más fuerte de la web vieja, así que no toqué una palabra. Cambió la forma, no el fondo. Durante la migración recuperé a mano decenas de secciones que la conversión automática de WordPress había perdido por el camino —ese trabajo manual es lo que evita que una migración se deje contenido y posicionamiento por el desagüe.
Le di identidad propia
Paleta de tonos tierra cálidos y tipografía con carácter, en lugar del aspecto de plantilla que arrastraba la versión anterior.

Modelé el propósito como dato, no como adorno
La relación entre cada venta y el perro apadrinado está construida en la estructura de la web, de manera que cada inmueble vendido puede mostrar al perro concreto al que ayudó. No es una frase en una página "sobre nosotros": es parte de cómo funciona la web.
Monté el panel para alguien que no es técnico
El gestor quedó en español, con un botón de "publicar cambios" que regenera el sitio sin tocar nada por dentro. Abel da de alta inmuebles, perros y artículos del blog, y los publica cuando quiere. Le dejé además un manual a medida y una reserva de artículos listos para ir publicando poco a poco.

La hice más segura por diseño
Un WordPress es un objetivo constante: base de datos, plugins que se quedan desactualizados, un panel de acceso que medio internet intenta reventar a diario. Una web estática de Astro no tiene casi nada de eso —no hay base de datos expuesta en la parte pública, no hay plugins que parchear, no hay puerta trasera evidente. Menos piezas que mantener significa menos cosas que pueden romperse o que alguien puede atacar. Más rápida y, de paso, más tranquila.
Sin cookies, sin banner
La analítica, el aviso de los formularios y la protección anti-bot se montaron sin cookies. Resultado: la web no necesita el típico banner de consentimiento que molesta a todo el mundo.
El detalle que más cuesta y nadie ve
El reto interesante llegó al final, afinando el rendimiento en móvil. La puntuación se quedaba clavada por un punto concreto: la imagen de portada se servía desde el gestor de contenido, que está en otro dominio, y eso penalizaba el tiempo de carga percibido.
En vez de parchear a ciegas o sacrificar el diseño, diagnostiqué la causa exacta y apliqué la solución justa: precargar esa imagen con prioridad alta desde la cabecera. El rendimiento en móvil saltó de 76 a 94, sin tocar el diseño ni complicar la arquitectura. Esto es lo que diferencia hacer una web de hacerla bien —saber dónde está el cuello de botella y resolverlo sin romper otra cosa.
Resultado en cifras
PageSpeed escritorio: 100 rendimiento · 96 accesibilidad · 100 buenas prácticas · 100 SEO
PageSpeed móvil: 94 rendimiento · 96 accesibilidad · 100 buenas prácticas · 100 SEO
Tiempo de desarrollo: una semana

Una web que carga al instante, que se ve como lo que es —un negocio con identidad y propósito— y que su dueño gestiona solo. El formulario de captación funciona de punta a punta, y el posicionamiento mejoró rápido: en menos de una semana desde la publicación se habían indexado 11 páginas, frente a las 2 que tenía indexadas la web anterior. El coste de mantenimiento es mínimo.