Tu cliente te lo pide. Tú dices que sí. Yo lo resuelvo.
El problema
Si tienes una agencia, una empresa de alojamiento web o una consultora, esto pasa cada mes: un cliente de confianza te pide algo que no haces — una web bien posicionada, SEO de verdad, una automatización. Decir «eso no lo hacemos» abre la puerta a que busque fuera, y quien entra por la web puede acabar llevándose también lo tuyo. Montar un departamento para atenderlo no sale a cuenta.
La tercera opción es tener a alguien fiable detrás. Ese soy yo: tú mantienes la relación y tu margen, yo hago el trabajo. Tu cliente sigue siendo tuyo — eso no es una frase comercial, es la regla número uno de este modelo, y llevo años cumpliéndola con colaboradores que repiten precisamente por eso.
Lo que ofrezco no es espectacular, y esa es la gracia: no doy problemas, soluciono rápido, y no tienes que preocuparte de nada.
Para quién encaja
- Empresas de alojamiento web y servicios técnicos cuyos clientes piden webs o posicionamiento que no queréis asumir internamente.
- Agencias de publicidad y estudios de diseño que hacen webs sencillas pero no posicionamiento, o al revés.
- Consultores de marketing o de negocio que venden estrategia y necesitan ejecución técnica solvente.
- Gestorías y despachos con cartera amplia a los que sus clientes preguntan «¿conoces a alguien que…?».
Cómo funciona
- Te llega la petición. Me la pasas con lo que sepas del cliente y su necesidad.
- Te preparo la propuesta. Precio para ti, con margen para que cargues el tuyo. En 48-72 horas.
- Tú decides cómo presentarla. Con tu marca, sin mencionarme, o presentándome como tu técnico de confianza — a veces es más cómodo que yo esté en la reunión, a veces no. Como prefieras, proyecto a proyecto.
- Yo ejecuto, tú entregas. Informes y documentación preparados para que los reenvíes con tu membrete si quieres.
Caso típico
Empresa de servicios de internet con cientos de clientes
No hacen webs ni posicionamiento, pero sus clientes se lo piden constantemente. En lugar de decir que no —o de derivar a un desconocido—, me pasan la petición. Yo preparo precio, ellos cargan su porcentaje, y el cliente recibe el trabajo a través de la empresa en la que ya confía. Llevan años funcionando así conmigo: cada petición que antes era un «no sabemos» ahora es facturación con su margen, sin haber contratado a nadie.
Las reglas del juego (las mías, por escrito)
- No compito por tu cliente. Nunca. Si tu cliente me contacta directamente en el futuro, mi respuesta es que trabajo contigo. Firmo acuerdo de no captación si te quedas más tranquilo.
- Discreción total. Si el proyecto va con tu marca, mi nombre no aparece en ningún sitio: ni en el código, ni en la web, ni en mi porfolio.
- Te aviso antes de los problemas, no después. Si un plazo peligra o algo se complica, lo sabes tú antes que tu cliente. Siempre.
- Calidad de firma, aunque no firme. El trabajo en marca blanca sale con el mismo estándar que el que lleva mi nombre — mi negocio contigo depende de que quedes bien.
Qué cubro
Desarrollo web (Astro + CMS, rápido y bien hecho), posicionamiento SEO y GEO (Google y también ChatGPT, Gemini, Perplexity), automatización de procesos e IA en local. Casi 30 años de oficio detrás: empecé haciendo webs en 1996 y he pasado por más de 1.200 proyectos. Lo que no cubro también te lo digo: diseño gráfico puro, ecommerce masivo, gestión de redes sociales.
¿Quién habla con el cliente final?
Como tú prefieras, y puede cambiar según el proyecto. Hay colaboradores que me ponen en la mesa como «su técnico» y otros con cuyos clientes no he hablado nunca. Ambos modelos funcionan; lo importante es acordarlo antes de empezar.
¿Y si el cliente pregunta quién hace el trabajo?
Lo que tú decidas contar. Si el acuerdo es marca blanca estricta, el trabajo es de tu empresa y punto. Mi discreción no depende del tamaño del proyecto.
¿Firmas acuerdos de confidencialidad y no captación?
Sí, sin problema. Y si no los pides, la regla aplica igual — pero entiendo que el papel tranquiliza, y a mí también me protege.
¿Cómo se factura?
Yo te facturo a ti, tú facturas a tu cliente con tu margen. Tú decides el precio final; yo ni lo sé ni lo pregunto.
¿Qué margen puedo cargar?
El que tu relación con tu cliente aguante — no me meto. Mi precio hacia ti ya contempla que vas a cargar el tuyo; por eso este modelo funciona para los dos.
¿Cómo gestionas la disponibilidad trabajando solo? ¿Qué pasa si te pones enfermo?
Pregunta legítima y la respondo con honestidad. Cuando trabajas con una agencia tienes equipo, pero también tienes mayor probabilidad de que tu proyecto pase por varias manos sin coordinación real. Cuando trabajas conmigo, soy yo siempre.
Para garantizar continuidad: los plazos los establezco con margen realista, no a la baja para cerrar la venta. Toda la documentación del proyecto queda en tu poder desde el día uno (código fuente, accesos, contraseñas, documentación de uso). Si en algún momento no puedo atenderte por causa mayor, tienes lo necesario para que otra persona retome el proyecto. Y para mantenimientos críticos, antes de firmar acordamos protocolo de respuesta y, si hace falta, persona de confianza de respaldo.
¿Trabajas en remoto, aunque no esté en Gipuzkoa?
Sí, sin problema. La mayoría de mis reuniones son por videollamada y trabajo con clientes de fuera de la zona como con cualquier otro. Lo único que pierdes es la visita presencial. Si estás en Gipuzkoa, esa la tienes cuando haga falta.
¿Puedo probarte con algo pequeño?
Es lo que te recomiendo. Un encargo acotado, ves cómo trabajo, y decides si quieres que sea tu proveedor habitual. Así han empezado todas mis colaboraciones que duran años.